miércoles, 7 de abril de 2010

TEATRO EN BOGOTÁ

Bogotá vivió y respiró teatro gracias al Festival Iberoamericano de Teatro que terminó el domingo 4 de abril. Tuve la oportunidad de asistir a 2 obras y quedé contenta. Sin embargo, hubo algunos lunarcitos pero nada que no se pueda corregir a futuro.

A la primera obra que asistí fue a “Condición Aérea”, obra argentina que se presentó en el Coliseo El Campín, desde mi punto de vista y aclaro que no soy experta en teatro, una obra distinta, colorida, con excelentes acróbatas-bailarines y muy buena música en vivo. Lo mejor de la obra: cuando bailan tango!!!

Aunque en término generales todo estuvo bien y el público estuvo muy animado; luego de asistir a esta obra creo que Bogotá debe prepararse cada vez mejor para este tipo de eventos tan grandes y reconocidos internacionalmente. Dentro del Coliseo puedo decir que la organización estuvo buena pero cuando se acabó la obra y tuve que bajar algunas gradas (yo estaba en preferencial occidental), me di cuenta que había una gotera bastante grande unas 6 filas abajo de donde yo me encontraba… Cómo es posible que pase esto? No quiero pensar cómo vieron la obra las personas que tuvieron que estar ahí sentadas. Si sabemos que en Bogotá es muy probable que llueva, por qué no preparar mejor los escenarios para el Festival de Teatro? Otra apreciación: en el parqueadero que queda justo al lado sur del Coliseo, deberían pintar bien los espacios que ocupan los carros, es decir, delimitarlos y que quedaran claras las filas porque cuando todas las personas se disponen a salir en sus carros y como no hay organización dentro del parqueadero, se arman nudos de carros por lo que la salida se vuelve imposible y hay que esperar aproximadamente 30 minutos.

“Carillón” fue la otra obra a la que asistí. Había oído comentarios muy distintos, unos decían que buena y otros que regular, así que no quise llegar con muchas expectativas, pero tengo que decirlo: me sorprendió y me pareció espectacular!!! Y creo que el público en general también quedó satisfecho, ya que como lo anunció el mismo director de la obra, al siguiente día había una función “extra” debido al éxito que tuvieron. Bueno pero aquí va el lunarcito: yo había comprado boletas occidentales que no eran las más costosas pero tampoco las más baratas y cuando uno va a una obra y dependiendo del presupuesto, lo que se compra es ubicación; pues resulta que entré a las 8:05 pm y aún la obra no había iniciado, las entradas que hay dentro de la Plaza de Toros estaban numeradas de acuerdo a las filas y sillas, porque las boletas estaban numeradas, sin embargo iba a entrar en mi respectiva puerta (como lo indicaba mi boleta y el aviso que colgaba en esa entrada) pero las personas de logística me fueron enviando a la siguiente puerta, luego a 3 más allá y así sucesivamente, hasta que me dejaron entrar por una y oh sorpresa!!! era en uno de los extremos, es decir, donde empieza la boletería más barata, en pocas palabras: me tocó lo más alejado posible del centro y estuve con otras personas que también habían comprado boletas de un precio inferior a la mía pero no del valor donde estábamos ubicados, es decir, a todos nos tumbaron por la ubicación. Entiendo que llegamos tarde pero entonces para qué venden boletería numerada si no se va a respetar? Menos mal para esta obra no se necesita estar ubicado al frente, donde estuve se vio muy bien pero si alguien nos hubiera dicho que cualquier ubicación era buena no hubiéramos pagado más!!!

Lo bueno: la calidad de las obras y el esfuerzo de los organizadores por traer lo mejor del teatro a Bogotá.
Lo malo: falta de organización y logística.
Recomendación: llegar temprano a las obras!!!
Aclaro que estoy juzgando por lo que me tocó vivir a mi, tal vez otros tuvieron mejor suerte que la mía.

Saludos,
Hanna

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